Disminuir la factura de toda la comunidad

Formar parte de una comunidad de vecinos suele traer consigo gastos mensuales que se pueden reducir, sobre todo si avanzamos hacia una energía más eficiente en las viviendas. 

Luz, calefacción central, mantenimiento del ascensor, limpieza… los gastos de las comunidades de vecinos son muchos y variados. Tener presente una serie de recomendaciones puede ayudarnos a meterles algo de tijera.

Como en todo, la máxima de comparar precios manda (en el seguro, a la hora de contratar un administrador o un servicio de limpieza, etc.), aunque donde mayores ahorros podemos obtener es en la gestión eficiente de la energía, facturas que pueden reducirse en cuatro sencillos pasos.

1. Cambio de las calderas

Los beneficios de un cambio de la caldera central de la comunidad por una de gas natural son varios, pero destaca el poder conseguir un 45% de ahorro en calefacción y agua caliente.

Una comunidad de 40 viviendas con un consumo de 40.000 litros de gasoil al año, equivalentes a 387.773 kWh de gas natural, llega a ahorrar alrededor de 12.000 euros al año al cambiar un combustible por otro; en una comunidad de 100 vecinos el ahorro puede alcanzar unos 32.000 euros.

Además, al no necesitar depósitos de almacenamiento ni mecanismos especiales para su transporte, el mantenimiento de las salas de calderas de gas natural es más simple y su coste más reducido que el de las alimentadas con otros combustibles. La transformación de la sala de calderas es sencilla, a veces solo implica cambiar el quemador.

Existen subvenciones para la tranformación de las calderas de carbón, gasóleo y GLP por una de gas natural. Una subvención que se calcula en función de la potencia térmica nominal de la nueva instalación.

2. Repartir los gastos

En 2017 será obligatoria la contabilización individual de los consumos de calor y agua caliente para comunidades con sala de calderas centralizada y repartir así la factura en función del gasto real de cada vecino.

Esto permite que cada vecino pague por la energía que realmente consume su vivienda y no por su coeficiente de participación, lo cual supone un reparto equitativo del coste energético y contribuye al ahorro
y la eficiencia energética del edificio.

Para ello se colocan pequeños dispositivos electrónicos, repartidores de costes, que se instalan en cada uno de los radiadores de la vivienda de forma sencilla y sin cables. Estos dispositivos permiten medir y repartir los gastos de calefacción acorde con el consumo real de cada vivienda. Además, mediante válvulas termostáticas que controlan la temperatura de los radiadores, podrás controlar el confort de cada habitación de la casa.

El ahorro motivado por un cambio de costumbre en el usuario al conocer su consumo real puede llegar hasta el 20%, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y de la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción.

3. Aislamiento térmico

El 80% de los 25 millones de viviendas que hay en España carece de un aislamiento adecuado. El 70% de las pérdidas de energía se produce a través de la fachada o cubierta, que, si están mal aisladas, permiten el traspaso de frío y calor entre el exterior e interior de las viviendas, no protege eficazmente del ruido exterior y puede ser causa de infiltraciones de agua y condensaciones en paredes y techos.

Un adecuado aislamiento del edificio consigue reducir hasta el 40% del consumo energético, mejorando considerablemente el confort, el bienestar y la habitabilidad en las viviendas, además de reducir las emisiones de CO2 y revalorizar el inmueble.

4. Cambiar la iluminación

El gasto en iluminación suele ser el segundo más alto para una comunidad después de la calefacción.

Instalar detectores de movimiento en las zonas comunes puede suponer importantes ahorros.

Igualmente, sustituir toda la iluminación por tecnología LED proporcionará, desde el primer día, un ahorro en el consumo de iluminación de hasta el 70%. Los equipos LED pueden llegar a tener una vida útil de 50.000 horas. Además, al disminuirse la potencia contratada de la instalación, se podrá ahorrar en el término fijo de la factura eléctrica.

La iluminación LED también mejora el confort visual respecto a las soluciones convencionales, ya que proporciona un mayor nivel de iluminación y una mejor reproducción de los colores, aumentando la sensación de luminosidad y confort.

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